Faulkner sabía que era muy bueno

Mientras agonizo

Mientras agonizo

Lo de Faulkner no es normal. Este tipo escribió Mientras agonizo en sus ratos libres. Y lo hizo en poco tiempo. Así, como si nada. El resultado es una estructura narrativa que se ríe del más moderno de todos nosotros. Faulkner no necesitaba ideas vistosas para deslumbrar. Con una familia de paletos pasa de lo que podría ser un cuadro costumbrista del sur de EEUU a un mecanismo de puntos de vista articulados alrededor de un hueco. Mientras agonizo nos puede servir como ejemplo para ilustrar el mundo como una intersubjetividad que se sostiene a pesar de la ambigüedad y la contradicción. Ideal para apaciguar una contemplación maniquea del mundo. Faulkner sabía que era jodidamente bueno, y nos legó estructuras narrativas que ahora nos hacen dar saltitos de alegría y bailar como patos mareados.

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