A todos nos gusta hablar de lo guapa que es Pola Oloixarac

 

Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac

 

Agosto es un mes lleno de defectos incorregibles. Yo suelo dedicarlo a ver la tele. Este mes he descubierto las virtudes de la cadena Neox: suelo empezar con un par de capítulos de Física o química (mi profesora de oposiciones me aconsejó verla para ayudarme a enfrentar mi primer año como profesor de instituto), luego viene The Big Bang Theory, a continuación Me llamo Earl y por último American Dad. Como pueden ver, dedico mis tardes a ver series de mierda, y solo lo cuento para excusar mi reprochable ritmo de lectura en este mes terrible, en el mes donde renuncio a ser yo mismo.

Al menos he tenido a mi lado Las teorías salvajes, mi único consuelo mientras me evaporo y mi perfil se confunde con el resto de las cosas. Leído cuando en la tele daban programas por debajo de mi umbral de permeabilidad, he intentando entender hacia dónde va Pola Oloixarac, riéndome con ella muchísimo más de lo que me río por las tardes con Sheldon, uno de los personajes de The Big Bang Theory (y riéndome aun más si pienso que los nerds de esta serie podrían encajar en Las teorías salvajes), dejándome llevar por su acento freak y tirando del hilo a ver hasta dónde llega tanto aspaviento posmoderno. ¿Es acaso ella la nueva reina del macguffin?

La estructura de Las teorías salvajes es como el mundo de Star Wars. Existe un lado de luz, habitado por jedis, en donde uno puede identificarse con ellos y seguir sus historias. Pero también hay un lado oscuro, mucho más críptico, debajo del casco de Dark Vader. En Las teorías salvajes, los jedis son adolescentes/universitarios que en lugar de tener espadas láser tienen blogs, son una descripción sarcástica y piadosa del modernete común o del progre ultraconvencido. Y son verdaderamente divertidos, por fin alguien se ríe de mi generación y de todos los que nos creemos muy guays por mezclar la alta y la baja cultura. Dark Vader sería quizá la narradora/alterego de Pola Oloixarac. Aquí he de reconocer que Dark Vader es una tía muy lista, para atraernos hacia el lado oscuro -y académico, valga la redundancia- y para ayudarnos a surcarlo se sirve de la “teoría de la Transmisiones Yoicas” a modo de macguffin que avanza para que lo persigamos y que no deja de ser cualquier teoría posible.

De hecho, para establecer un simil más preciso, diría que se trata de un Star Wars dirigido por J. J. Abrams. ¿Por qué? Por lo del uso del macguffin y porque el otro día vi un vídeo donde él explicaba las posibilidades infinitas de una caja que nunca ha abierto. Dejo el vídeo aquí para quien quiera ver la relación completamente subjetiva y aleatoria que encuentro entre esa caja y la “Teoría de las Transmisiones Yoicas” (fíjense en que se pueden poner subtítulos en español). Dejo el vídeo porque, en realidad, creo que se podrían encontrar muchos más parecidos razonables entre J. J. Abrams y Pola Oloixarac. Opinen ustedes.

Por lo demás, Pola Oloixarac nos demuestra lo injusta que es la vida. Tecleen su nombre en Google y busquen su imagen. Yo no voy a ser menos, y también quiero regodearme un poco en el cliché de “mujer escritora y guapa”, quiero remarcarlo y hacerme el sorprendido-porque-eso-no-es-lo-normal, como ya han hecho otros de un modo más sutil. ¡Allá vamos!: la misma persona que escribe como un Cortázar 2.0, con erudición, sofisticación y mucho sentido del humor podría ser la última topmodel de Mango o de H&M. Pola Oloixarac ha conseguido erigirse como una verdadera popstar de la literatura a través de la Red y gracias a su primer libro, del mismo modo que algunas cantantes son guapas y cantan bien. Creo que debería haber un ránking de escritoras guapas, otorgando puntos tanto a la belleza física como a la calidad literaria (¿fifty-fifty?). Ojalá la revista Quimera publicara esas cosas. Aunque no se me ocurren muchos nombres, quizá por mi ignorancia literaria. Hasta ahora, lo más parecido que había encontrado a este fenómeno era Luna Miguel, aunque, claro, de momento no he leído ninguna de sus obras y no sé si también es una cantante guapa que canta bien o si, en cambio, hace playback como tantas y tantas cantantes guapas, jejeje.

Por favor, llámenme reaccionario, llámenme misógino, acaben con este discurso patatero que sostengo. ¿Pero en qué mundo nos ha tocado vivir? Si yo volviera a ser un tierno adolescente no volvería a poner un póster de Pamela Anderson en mi cuarto, sino de Pola Oloixarac. La leería con fruición y apagaría la luz de mi mesita de noche dedicándole a ella una última mirada para conservarla durante un rato en la oscuridad de mi cama.