Lucas Martín escribiendo sobre mi padre y otras cabriolas

Lucas Martín escribiendo sobre mi padre y otras cabriolas: Vértigo

Lucas Martín o el último Jedi de la literatura

Anotaciones a la gan ópera del pequeño Alprazolan 0.5

Anotaciones a la gan ópera del pequeño Alprazolam 0.5

Los anaqueles de poesía suelen ser el lugar más inhóspito del planeta. La vida es mucho más emocionante gracias a los concursantes del Gran Hermano que a los últimos acólitos de la poesía de la experiencia. Quizá todo esto es un gran malentendido. ¿Qué ocurre cuando uno junta palabras que antes no se solían ver juntas? ¿Qué esperamos todos del lenguaje? ¿Quién debería alegrarse por no comprender en qué coño pensaba el poeta? Los anaqueles de poesía ya ni siquiera dicen tralarí-tralará, pero en cada pueblo y en cada ciudad hay un certamen poético para que todos podamos comer canapés en alguna ocasión. Yo quiero pensar que esto no siempre es así. A veces uno se acerca a esos anaqueles y surge un encuentro en la tercera fase, o aparece un jedi de la literatura para que uno pueda seguir teniendo su cuota de fe en la mitopoiesis. Lucas Martín es un claro ejemplo de poeta que nos transforma en saltimbanquis en los pasillos de las librerías. Uno vuelve a hacerse las mismas preguntas, y entonces se nos enciende un fueguito en las pupilas al ver que el lenguaje toma posturas de fakir desmelenado. La felicidad no se parece a Lucas Martín, pero Lucas Martín se parece a mis mejores tardes en el patio de mi casa. Anotaciones a la gran ópera del pequeño Alprazolam 0.5 se parece a comerme un bocadillo de salchichón y a limpiarme luego las manos en la camiseta.

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