Hay que leer más a Cristof Polo

Cuentos premonitorios
Cuentos premonitorios

Hay que leer más a Cristof Polo. Al igual que en su tiempo la gente debería haber leído más a Yi Sang, o a cualquiera que nos hiciera echarnos las manos a la cabeza. Hay que leerlo más a menudo para ayudarnos a excluir las demás opciones. Por ejemplo, uno decide un buen día leer Cuentos premonitorios y se encuentra con un mecanismo de autorreferencialidad que lo absorbe a uno hasta olvidar por completo la historia de la literatura, ¡qué bien! O dicho de otro modo, uno cabe dentro de los Cuentos premonitorios, pero Cuentos premonitorios no cabe dentro de un contexto, afortunadamente. Por eso uno está a salvo, pero no se sabe muy bien de qué. Entonces, ¿cómo taguear este libro en las olimpiadas del estar-al-tanto-de-todo-lo-que-ocurre? Pues no tengo ni idea, porque Cristof Polo no está escribiendo para quedarse, ni para que nos quedemos nosotros, sino para entrever otra narración que está un paso por delante, allí donde de momento sólo hay un balbuceo. Es un narrador con precedentes (como todos), pero plantea una propuesta que realmente podría calificarse de premonitoria. Por eso es importante señalar una buena noticia: estos cuentos nos procuran una esperanza que está muy lejos de la “esperanza mainstream”, pero sin embargo nos obligan a enfrentarnos al mismo proceso transformador.