El capitán Ahab en manos de Malcolm Lowry

Piedra infernal, de Malcolm Lowry

Piedra infernal, de Malcolm Lowry

¿Y quién no tiene una ballena blanca? Lo que ocurre es que los ciudadanos inteligentes hacen todo lo posible por evitarla, por no molestarla en el fondo de sus océanos. Pero además de ciudadanos inteligentes hay neuróticos, escritores, obsesivocompulsivos, egomaníacos, curiosos, artistas, depresivos, intrépidos y algún que otro imbécil con mala suerte. Por eso las ballenas blancas asoman sus lomos en las mejores familias. En el caso de los escritores, Herman Melville diseñó la metáfora perfecta para que el mundo entero pudiera aplicarla. Pero para mí, Melville no fue el gran ballenero de la literatura, fueron otros, por ejemplo este es el caso de Malcolm Lowry. Su literatura es un constante camino hacia la autodestrucción; además, su literatura nunca se aparta de lo que podemos encontrar en su biografía, así  que podríamos decir que Lowry era un ballenero de la literatura porque había nacido para serlo. Podríamos intentar seguirle el rastro a todos los balleneros de la literatura, todos aquellos que persiguieron una obsesión que sabían que acabaría con ellos, pero que le daría grandeza a sus obras. Pero no me siento preparado para entrar en ese juego arqueológico, no sabría cómo organizar taxonómicamente los esqueletos de cetáceo que encuentre a mi paso.

Por eso, sigamos con Malcolm Lowry. Piedra infernal es una novela sobre un pianista de jazz que desearía ser el capitán Ahab. Un pianista alcohólico que llega a Estados Unidos siguiéndole el rastro a Herman Melville. Además de  seguir este rastro, Lowry también nos concede una dicha que no tuvimos en Moby Dick, porque nos muestra al pianista, Bill Plantagenet, dentro de su propia ballena, y es ahí donde narra su historia. La ballena por dentro es un hospital psiquiátrico donde es imposible recuperar la cordura, porque, en realidad, los males que se sufren allí dentro son iguales a los que se sufren en el exterior. Nadie está a salvo. La redención es imposible. Dentro de la ballena ni siquiera hay un final con sentido.

El principal problema que me plantea Piedra infernal es lo que ocurre cuando la ballena blanca nos expulsa. Cuando nuestra obsesión nos da de lado y restaura nuestra presencia en el mundo nos encontramos solos. ¿Hacia dónde hay que dirigirse ahora? ¿Habría que empezar a buscar de nuevo a la ballena blanca con más tenacidad si cabe? ¿Es esto una segunda oportunidad para que cambiemos de parecer? ¿Tendríamos que convertirnos en ciudadanos inteligentes o ahora es cuando estamos realmente perdidos?

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