Los domingos de Jean Dézert siempre caen en lunes

Los domingos de Jean Dézert

Los domingos de Jean Dézert

Supongo que Jean de la Ville de Mirmont fue muy aficionado a Flaubert. No puedo dejar de ver un parecido entre el protagonista de Los domingos de Jean Dézert con Charles Bovary. Ambos son personajes que representan al hombre mediocre y predecible, al ser anodino y aburrido, y ambos personajes se ven trastornados por una mujer, Elvire Barrochet en el primer caso y la inmensísima Madame Bovary en el segundo. Creo que aquí acaban todas las comparaciones posibles.

Puedo leer Los domingos de Jean Dézert como una caricatura, como una parodia, o incluso como una parábola humorística, pero eso no salvaría a la novela de un exceso de hospitalidad por parte del narrador, me refiero a una hospitalidad abusiva con la que se pretende que, desde el principio, veamos en los personajes una imagen inequívoca. En el caso de Jean Dézert, no hay que pasar de la primera página para que el narrador nos avise de que “a menos de tropezar con él, nadie lo distinguiría entre la multitud” o, tres párrafos más adelante, “su vida […] no ofrece nada que no sea muy mediocre”. Ante estas insistentes aclaraciones, que se extienden a lo largo de toda la novela, a mí se me ocurre pensar dos cosas, que el autor teme no ser entendido o que no ha sabido construir su personaje de otro modo. Como oposición a Jean Dézert existe Elvire Barrochet, tan inconstante como el otro predecible a fuerza de argumentaciones por parte del narrador y, por supuesto, anunciadora de una catástrofe.

Algo que echo de menos en el desarrollo de la narración es que Jean de la Ville de Mirmont no se haya detenido en las distintas secuencias donde el personaje seguía los consejos de diversos folletos publicitarios. Ahí podríamos haber encontrado una gran novela, y buscando esa novela compré yo el libro. Imaginé a Jean de la Ville de Mirmont como un Georges Perec de finales del XIX, que es en cierto modo lo que se comenta en la contraportada, lo imaginé rastreando meticulosamente los procesos de lo cotidiano hasta convertirlos en una estructura literaria.

Supongo que la culpa ha sido mía. Compré esta novela buscando otra novela, y reprocho en esta reseña que no aparezca lo que yo había estado persiguiendo a priori.

 

 

Quizá también le interese leer:

 

___