Lars Iyer hace el remake de “Dos tontos muy tontos”

Magma, de Lars Iyer

Magma, de Lars Iyer

La sinopsis de Filmaffinity sobre la película Dos tontos muy tontos dice así: “La vida de Lloyd y Harry, dos amigos de una estupidez supina, es un auténtico desastre. El primero trabaja como chófer de una limousina, y el segundo se dedica a transportar perros. Cuando Lloyd se enamora de una chica de buena posición, que deja olvidado un maletín en el coche, los dos amigos emprenden un viaje por todo el país para devolvérselo.” Magma, de Lars Iyer, podría considerarse una actualización de la cinta de los hermanos Farrelly adaptada para gafapastas. A fin de cuentas, ambas tratan sobre lo mismo, la exaltación de la estupidez, el fracaso y el desastre. Recuerdo que me reí mucho de niño viendo Dos tontos muy tontos en la tele, con Magma apenas se me ha escapado alguna risotada a causa de alguno de sus múltiples chascarrillos. Es cierto que han sido chascarrillos sobre Franz Kafka, Maurice Blanchot, Béla Tarr y otros tantos individuos que hacen que todo parezca más intelectual, pero no dejan de ser frívolos y repetitivos chascarrillos.

Hay que decir que yo ando de mal humor y tengo la cabeza llena de problemas, y quizá por eso no me haya hecho mucha gracia el lloriqueo y la impostura de estos dos ridículos personajes. La verdad es que, para evadirme de mis problemas, yo buscaba una de esas novelas en las que sumergirse y perderse en la ficción y, en cambio, me encuentro con un par de quejicas a los que no les vendría mal que los enviaran a recolectar tomates en un invernadero de Almería.

Imagino que a Lars Iyer le gustaría que Magma fuera para los intelectuales posmodernos lo que, por ejemplo, La importancia de llamarse Ernesto fue para la burguesía victoriana. Pero la obra de Wilde logra ser un retrato preciosista y una crítica mordaz al mismo tiempo, gracias a la fuerza de su sarcasmo. A Iyer, en cambio, me parece que le falta fuelle.