El mundo no se acaba, de Charles Simic

CHARLES SIMIC

CHARLES SIMIC

Este señor con cara de ejecutivo de una empresa gestora de subprimes es nada más y nada menos que uno de los poetas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Añado una foto en lugar de una portada por varias razones, porque no encontré imagen de la portada, y porque me gusta mucho esa cara de estar riéndose de todos nosotros. El mundo no se acaba sólo puede ser un título si se firma sonriendo sólo con media boca. Así Simic nos ofrece fragmentos de prosa o de poesía (¿qué más da eso a estas alturas?) en los que sus micronarraciones dejan de contar cosas para convertirse en símbolos poéticos, en pequeños paisajes literarios a medio camino entre Rafael Pérez Estrada y David Lynch. Quizá por eso Simic sonríe como en la foto. Uno lee a este señor y dice, ahí está la clave, pero la clave en realidad no se ve. Y entonces sólo queda tirar el libro hacia arriba y hacer muchos aspavientos.

 

 

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