R. W. Fassbinder unplugged

Las amargas lágrimas de Petra von Kant, de R.W. Fassbinder

Las amargas lágrimas de Petra von Kant, de R.W. Fassbinder

Cuando vivíamos en Salamanca, la biblioteca de Las Conchas era un surtidor de felicidad constante. Tenían una sección de cine maravillosa, que colmaba nuestras contadas horas de ocio sin coste alguno. Entre tantísimo donde elegir, había una lista interminable de películas de Fassbinder. Sugerí a mi amadísima Elisa Calatrava que nos lleváramos una de sus cintas y esa fue mi perdición, porque entró en tal frenesí de adoración proFassbinder que, a partir de entonces, intentaba colarme sus películas cada vez que le era posible. Tuvimos Fassbinder hasta en la sopa, sus películas buenas y sus películas malas.

Yo, en realidad, debería estar hablando ahora de Flaubert. Pero es verano y el Realismo da mucho calor. He “aparcado” La educación sentimental, porque estoy harto de que el protagonista se masturbe pensando en la mujer de otro y que eso sea lo único que no nos cuenta Flaubert. Así que cogí de mis estanterías algo rápido y refrescante, algo que me despejara, y me acordé de esta obrita encontrada en el puesto de un baratillo en donde un tipo me vendió varios libros poniéndole el precio a ojo.

Las amargas lágrimas de Petra von Kant es una obra de teatro en donde R. W. Fassbinder consigue controlar sus impulsos de hacer el espantajo. Pese a que hacer el espantajo es una de sus mayores virtudes, no está nada mal encontrar una actitud más comedida en él. En esta pieza de teatro pone en escena esa frivolidad que tan bien articula en muchas de sus obras, dándole la vuelta y mostrándonos su lado oscuro. Si Las amargas lágrimas de Petra von Kant trata de poner en evidencia la perversión que esconden las mujeres mujeriles, Fassbinder ha logrado conquistarme por completo. Yo siempre quise vengarme de todas las mujeres mujeriles con las que me he topado en la vida, dejarlas en ridículo y hacerlas sufrir. He sido incapaz, pero Fassbinder lo ha hecho en pocas páginas, y eso me parece digno de admiración y de elogio.

Además, puestos a hurgar en las heridas de las mujeres mujeriles, Las amargas lágrimas de Petra von Kant -creo que ubicada en los setenta-, nos desvela la inconsistencia del consumismo a la hora de sostener emocionalmente a las personas. Me recuerda, en cierto modo, al toma y daca de Oscar Wilde con la burguesía victoriana.

Tendré que afrontar las consecuencias de esta entrada cuando mi amadísima Elisa Calatrava lea lo que he escrito sobre Fassbinder. Auguro un nuevo frenesí en forma de ciclo de cine dedicado a él en exclusiva. Bienvenido sea, hasta que el cuerpo aguante.

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2 pensamientos en “R. W. Fassbinder unplugged

  1. Si se trata de poner en su sitio (y lo consigue) a las mujeres mujeriles, me la apunto ya mismo, aunque debo confesar que de Fassbinder sólo he visto una película que me dejó tan anonadado que ni recuerdo su nombre ni las ganas que me dejó de ver más suyas. Por lo de Flaubert, con calma. La educación sentimental me costó dios y ayuda pero sí recuerdo (aquí sí recuerdo) que no fue hasta el último párrafo cuando todas las piezas me encajaron, las del universo entero, digo, la vida, la muerte, la historia y el sexo y la madre que nos trajo o nos parió, según qué casos. Muy fisno el Flaubert, le tengo puesta una capillita y no soy nada idólatra.
    Saludos.

  2. Yo lo disfruté mucho en Madame Bovary, pero he de reconocer que el calor me hace languidecer ante la esperanza del último párrafo.

    Un saludo.

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