Merendar con Foster Wallace

Conversaciones con David Foster Wallace

Conversaciones con David Foster Wallace

Mi experiencia personal es que las entrevistas te hacen parecer más tonto de lo que en realidad eres. Me han hecho alguna que otra entrevista, y en ninguna de ellas me he gustado. Me he caído mal, me he visto un tanto idiota o intentando ser demasiado guay. Las entrevistas son una distorsión de la idea que tenemos de nosotros mismos. Sin embargo, la entrevista es un género muy estimulante para el lector. Recuerdo haber comprado los cuentos de Kjell Askildsen tras haber leído una entrevista que le hicieron en El País. Sus respuestas me cautivaron y eso me llevó a sus relatos. Lo mismo me pasó con Sergio Chejfec, quedé prendado por la lucidez que demostraba en un par de entrevistas y corrí a comprar uno de sus libros.

Ahora quiero imaginar que jamás he leído a David Foster Wallace y que cae en mis manos el compendio de entrevistas Conversaciones con David Foster Wallace. Imagino que voy descubriéndolo a través de sus respuestas y me hago una idea de lo fascinado que me tendría y de lo raudo que acudiría a hacerme con toda su obra. No quiero decir que no esté fascinado ahora, sino que tras haberlo leído ya sabía que me iba a topar con una mente maravillosa.

Confieso que soy de esos que miran la foto del escritor en la solapa del libro porque tienen curiosidad por saber la pinta que tienen. Aquí he encontrado mucho más que la imagen de un tío con un pañuelo en la cabeza, he encontrado sus propios testimonios, y ahora sería capaz hacerle un retrato. Pero más allá de la persona de Foster Wallace y mi vergonzoso voyeurismo, esta recopilación de entrevistas ofrece pistas y claves para entender mejor -o para entender de otro modo- las obras suyas que ya he leído. Todo está en su sitio, solo había que alejarse un poco y contemplar este extraño orden.

Al final del libro, hay una especie de reportaje anudado con todo tipo de testimonios de amigos y familiares de Foster Wallace y del propio escritor. Nos muestra su vida desde muy temprano y nos ayuda a hacernos una idea de cómo fue su suicidio. No he podido dejar de pensar en un programa de televisión del canal Divinity en donde hacen reportajes de los famosos siguiendo una estructura muy similar. Hace tiempo pasé una mañana, destrozado en la cama por culpa de haberme excedido con la cena de la noche anterior, en donde solamente fui capaz de ver este programa, dedicado a Drew Barrymore. Al leer el reportaje sobre Foster Wallace mi cabeza intentaba convertirlo en el sustituto de Drew Barrymore y encajarlo en el programa de Divinity. La percepción me estaba resultando divertidamente coherente, pero en las últimas páginas Foster Wallace acaba suicidándose y a mí, al final, se me han saltado las lágrimas.

En fin, hay dos razones para leer este libro: 1) No haber leído todavía a David Foster Wallace y 2) haber leído antes a David Foster Wallace.

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7 pensamientos en “Merendar con Foster Wallace

  1. Libro que lleva persiguiéndome desde que salió… y sigo sin comprarlo, empeñado en que mejor leer ficción que entrevistas. Tengo que subsanar el error, con lo que me gusta DFW.

  2. Hola,

    pues sí, yo también prefiero la ficción a las entrevistas, como también prefiero el aceite de oliva a la mantequilla, pero unas tostadas con su mantequilla bien derretida de vez en cuando no están nada mal, aunque desayune aceite casi todas las mañanas.

    Si el libro le persigue, deje usted de correr y déjese atrapar.

    Un saludo.

  3. Pues debe de pasar bastante porque yo no a había leído nada todavía, fui a la librería a buscar “La broma infinita”, no quedaba, y el librero me endilgó éste de las entrevistas. Yo me lo dejé endilgar gustosamente. Así que estoy alineado en su primera razón: no he leído a David Foster Wallace y estoy leyendo las entrevistas porque antes leí una reseña sobre este libro de entrevistas donde se reflejaban opiniones de Foster Wallace sobre la ironía que me llevaron a buscar la broma infinita.
    Saludos.

  4. Entonces, su camino es toda una odisea literaria: una reseña sobre Conversaciones con David Foster Wallace lo lleva hacia La broma infinita, que no está en su librería, y el librero lo lleva hasta Conversaciones con David Foster Wallace, y este libro lo llevará, nuevamente, hacia La broma infinita, o hacia Extinción, o hacia La niña del pelo raro, o quién sabe hacia dónde.

    Saludos y suerte en su aventura fosterwallaciana.

  5. Gracias. No desespere con La broma infinita, siga peleando. Es largo, muy largo, pero merece la pena abarcarlo. Es como una época de la vida. Un saludo.

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