Rafael Pinedo no tiene ni idea del frío que hace en Segovia

Frío, de Rafael Pinedo

Frío, de Rafael Pinedo

Después de leer, hace cosa de un año. Plop, de Rafael Pinedo, quedé tan fascinado que acabé escribiendo un post sobre mi visión del apocalipsis. Pinedo había sido capaz de esbozar un paradigma tremendamente sugestivo y en mi cabeza se sucedían toda clase de ensoñaciones sobre el fin del mundo. Tiempo después, descubrí que Pinedo había vuelto a probar suerte imaginando que el mundo se iba al garete con dos novelas más. Una de ellas es Frío, la obra que acabo de leer; la otra es Subte, que, pese a todo, leeré si me la encuentro en alguna librería.

Frío es una novela tibia si uno tiene que joderse con el invierno segoviano. Después del frío que he pasado estos días y después de que los segovianos se jacten de que esto no es nada si se compara con el clima de hace quince años, yo no me dejo impresionar por una novela donde haya mucha nieve y donde  se desplomen las temperaturas, por muchas migraciones que hagan las monjitas de la novela.

Pese a que Plop y Frío pueden enmarcarse dentro de la ciencia ficción apocalíptica, entre ambas hay una sensible diferencia de género. Mientras que Plop representa un paradigma que se sostiene a sí mismo, Frío pertenece a ese subgénero al que podríamos llamar Qué pasaría si…, es decir, una trama basada en imaginar cómo reaccionaría el ser humano en una condición determinada. Aquí el ejemplo está claro: una descomunal bajada de las temperaturas hace que vivir, tal y como lo hacemos hoy día, se haga imposible, así que todo el mundo decide migrar hacia tierras más cálidas, a excepción de una joven que, por alguna razón indeterminada, se queda en la escuela de monjas de la que es profesora. Todas las monjitas se van y no sabemos si logran tener éxito. En cambio, el lector se queda presenciando cómo se las arregla esta chica para sobrevivir entre tanto frío y para comer todos los días. Es decir, la novela se parece a un capítulo del programa televisivo, protagonizado por Bear Grylls, El último superviviente.

En el prólogo de la novela, Elvira Navarro afirma que la trilogía de Pinedo trata sobre la destrucción de la cultura. Después de leer las dos primeras obras, mi impresión es justamente la contraria. Pinedo escribe sobre la insistente pervivencia de la cultura en los seres humanos. Siempre que quede un ser humano que haya vivido alguna vez en sociedad habrá hábitos culturales que se seguirán reproduciendo. En Plop quedaba patente dentro de esas microsociedades llenas de tabúes y rituales. En Frío, nuestra protagonista se queda sola; pese a esto, ella misma se encarga de reproducir los ritos culturales que le fueron enseñados cuando vivía en sociedad. Cuando las estructuras sociales desaparecen, la cultura pervive, pese a que tenga que mutar y cambiar sus símbolos.

En el caso de la protagonista de Frío, nos encontramos ante un personaje ultrarreligioso que reparte su tiempo entre la supervivencia estrictamente animal y los deberes de una cristiana devota. Supongo que esta contraposición, esta tensión entre el instinto de supervivencia y un insoslayable sentimiento religioso deberían constituir el punto fuerte de esta obra. ¿Cómo es posible que en condiciones tan adversas uno le dedique tanto tiempo a estar bien con Dios? Este tema, tal y como se desarrolla a lo largo de la obra, se torna, a mi entender, absurdo e incomprensible. Pese al intento de Pinedo de jugar a pervertir los símbolos tradicionales del cristianismo, el resultado es tosco y no llega a pellizcarme. Es más, en lugar de resultarme un planteamiento atractivo, consigue, desde las primeras páginas, que la protagonista me caiga mal y que desee que se muera pronto. Quizá el problema estribe en el escaso desarrollo psicológico del personaje. Pinedo se sirve de tan pocos recursos narrativos que acaba haciendo girar la trama alrededor de un personaje plano, estereotipado y mal definido.

Del mismo modo que consideré Plop muy superior a la otra obra apocalíptica que estaba de moda en ese momento, La carretera, de Cormac McCarthy; creo que Frío queda bastante por debajo. Es una pena que esta segunda tentativa no tenga la lucidez y el genio de la primera. Ojalá con Subte haya más suerte.

 

Anuncios

6 pensamientos en “Rafael Pinedo no tiene ni idea del frío que hace en Segovia

  1. Venía yo a insultarle pero me ha emocionado que le haya llevado la contraria a Elvira Navarro. Ahora sólo quiero abrazarle y decirle cosas bonitas. Otra vez será.

    Estoy muy de acuerdo con lo dicho, claro. Por este lado no hay discusión posible.

    ¿Y Subte? ¿Ya lo tiene? En mi opinión es mejor que este, pero olvídese de que iguale Plop.

    Saludos,

  2. ¿Me voy a quedar sin sus insultos? Si lo llego a saber, le hago un altar a la prologuista. Todavía no me he topado con Subte, pero lo compraré cuando lo vea, no tengo mucha prisa. Me alegra mucho saber, de todos modos, que me voy a encontrar con algo mejor que Frío. Su opinión me da ánimos y renovadas esperanzas.

    Un saludo.

  3. Hola, Señor Espinar:

    (Me uno al tono solemne y le hablo de usted).
    A mí Plop también me impresionó mucho, y tenía ganas de leer Frío y Subte; imagino que lo haré, aunque no estén a la altura de Plop, que era una altura muy elevada.

    Una recomendación (que también le hice al señor Tongoy): me ha encantado El año del desierto, del también argentino Pedro Mairal; otra novela apocalíptica, cargada de fuerza, ritmo e imaginación.
    Entre Plop y El año del desierto (dos ejemplo del latinopocalipsis) casi, casi, que me quedo con la segunda.
    Cuelgo la reseña de El año del desierto en mi blog en unas semanas.

    saludos

  4. Coincido con Tongoy en el orden de preferencia entre los tres libros: 1.Plop- 2. Subte- 3.Frío.
    No obstante, te advierto de que, siguiendo esa interesante distinción que planteas en el comentario (paradigma que se sostiene a sí mismo / novela “¿Qué pasaría si?”) Subte cae del mismo lado que Frío. Personalmente, a pesar de que es innegable que Frío no está al nivel de Plop, me sigue pareciendo una novela bastante apreciable.

    Un saludo

  5. Buenos tardes caballeros,

    señor Pérez Vega, siempre es un placer verlo aparecer por aquí. Creo que ya había visto una recomendación suya en los comentarios del blog del señor Tongoy. Me llamó la atención y tenía el libro apuntado en mi lista mental. Espero fervientemente la reseña en su blog. Me haré con él si lo encuentro la próxima vez que baje a Madrid.

    Señor Sabaté, ante tanta coincidencia, no tendré más remedio que darle una oportunidad a Subte. Pese a que mi reseña de Frío no es muy elogiosa, coincido con usted en que se trata de una novela bastante apreciable.

    Un saludo a ambos.

  6. Pingback: ¿Habrá cogido alguna vez Rafael Pinedo el Metro de Madrid? | Miedo a la literatura

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s