Un William Gaddis hogareño

Gótico carpintero, de William Gaddis

Gótico carpintero, de William Gaddis

La parte positiva de que la lectura de una novela se dilate más de lo deseable, más de lo esperado, es que estoy poniéndola inevitablemente a prueba. Si una novela mantiene mi interés durante una lectura fragmentada y espaciada, una lectura a trompicones, se está ganando a pulso toda mi admiración. Este es el caso de Gótico carpintero, de William Gaddis, del mismo modo que me ocurrió, por ejemplo, con Residuos, de Tom McCarthy, otra obra que me mantuvo pegado a ella pese a que, debido a que a veces hay que hacer otras cosas en la vida, tardé demasiado tiempo en terminarla.

En realidad, para hablar de Gótico carpintero podría remitirles a la reseña de La medicina de Tongoy. Al fin y la cabo, él ha dicho ya, más o menos, lo que yo iba a decir al respecto. Lo mejor sería callarme, pero si me callo reviento. Así que voy a intentar contar alguna que otra cosa.

Hace unos años, un amigo leía a Blaise Pascal y me mostró un aforismo suya que a veces parafraseo con más o menos exactitud: “La mayoría de los males les vienen a los hombres por no quedarse en casa”. Quizá esto es lamentable, pero llevo un estilo de vida que incluye esta cita como un precepto. De hecho, siempre he pensado que los libros te ayudan a evitar todos esos problemas que hay fuera de casa. Pero Gótico carpintero cuenta una de esas historias en donde todos esos problemas están siempre dentro de casa, anclados al hogar, y de puertas para fuera todo parece una ficción.

Esta novela está construida casi en su totalidad por diálogos, con escasos fragmentos narrativos, y se desarrolla prácticamente en un solo escenario -en el hogar de Paul y Liz-, como si se tratase de una obra de teatro hipervitaminada, imposible de llevar a escena por su extensión o porque quizá público y actores acabarían agotados y con miedo de volver a casa y enfrentarse con sus propios problemas. Eso es lo peligroso de las obras de teatro y de las películas en el cine, luego hay que volver a casa. En cambio, los libros funcionan al revés, ya estás en casa, y el miedo se orienta hacia el exterior.

Cuando le comenté cómo era la estructura de esta novela a mi amadísima Elisa Calatrava, ella me recordó La Celestina. El símil es muy bueno, pero Fernando de Rojas, al menos, tenía la decencia de introducir cada intervención con el nombre del personaje, a diferencia de William Gaddis, que entrelaza los diálogos y el lector, o el oyente, porque así me he sentido, tiene que descifrar quién está hablando por las escasas referencias que los personajes van haciendo unos de otros. Este mecanismo comienza en nivel rookie, pero con el paso de las páginas la dificultad sube hasta el nivel master of the universe. En esta novela, William Gaddis lo está dando todo, eso sí, el lector se verá obligado a dar también lo mejor de sí mismo.

De hecho, creo que sería justo decir que Gótico carpintero puede ser una de esas novelas que podrían ser la gran novela americana. Estamos acostumbrados a pensar que las obras que aspiren a ese calificativo han de tener, como mínimo, setecientas páginas. Gótico carpintero tiene solamente doscientas ochenta y tres, pero nos habla de las miserias humanas con un tacto único. Además, consigue hablar de ese gran problema que azota el exterior de las casas y que igualmente se mete en ellas y las destruye, no hablo del crimen ni de los ácaros, me refiero a la religión, que funciona como articulación para desentrañar las miserias y la locura de sus personajes. Lo de la gran novela americana es, sin duda, un tópico, pero me sirve para expresar que Gótico carpintero me parece una obra maestra, tanto que no comprendo por qué no se habla más de Gaddis o, mejor dicho, por qué no he oído hablar más de Gaddis. Sé que Ágape se paga, de este mismos autor, no me gustó demasiado, pero donde dije digo, digo Diego.

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6 pensamientos en “Un William Gaddis hogareño

  1. Antes de nada, quería decirte que acabo de descubrir tu blog y me he enamorado! Qué blog tan bonito y cuidado, y cómo me han gustado las reseñas que he leído.
    Sobre este libo, a mi me has convencido, queda apuntado en mi lista de pendientes esperando su momento. Tiene pinta de no ser un libro demasiado sencillo de leer por lo que comentas de los diálogos, pero puede ser un reto. Gracias por descubrírmelo.

  2. Buenos días, me alegro mucho de que le haya gustado el blog. Estoy seguro de que disfrutará con Gótico carpintero, es un novelón.

    Un saludo.

  3. Pingback: ‘Gótico carpintero’ de William Gaddis « La Critipedia

  4. Hola Daniel.

    Hay que reivindicar este libro, es muy bueno, a mí me encantó y así lo dije en la blog (devaneos). Pocos libros me han parecido tan asfixiantes como este. Una combinación perfecta de estilo y fondo (se abordan un montón asuntos bien jugosos). Ahora me tengo que fajar para acometer Jota Erre, pero quizá lo deje para el verano, ya que si no se trataría de una obra de lectura fragmentada, y a mí me gusta dar matarile a los libros, si puedo del tirón o en un par de arreones.

  5. Hola,

    yo también me estoy entrenando duramente para leer Jota Erre este verano, sin interrupciones ni fragmentaciones. Cada vez que veo ese tocho de mil y pico páginas en la estantería, en mi cabeza suena la música de Rocky.

    Un saludo.

  6. Pingback: Cómo leer una obra maestra de William Gaddis en cómodos plazos | Miedo a la literatura

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