Stanislaw Lem cantando boleros

La investigación, de Stanislaw Lem

Estoy desconsolado. Hoy he vuelto a casa después de haberme terminado La investigación, de Stanislaw Lem, en una hora que tenía libre y no encontraba la forma de recuperar la alegría del fin de semana recién comenzado. He tenido que irme a un Foster Hollywood a comerme una hamburguesa y unos nachos con guacamole. Ahora me siento mejor. Ahora puedo hablar de Stanislaw Lem con el estómago lleno. Quizá me tome un whisky para completar la tarde.

Intentando editar el texto de este post he acabado acordándome de los familiares de los programadores de wordpress. Por suerte, me he vuelto a tranquilizar gracias a Nat King Cole. Se me ocurre que hay una canción suya que explica con bastante precisión esta novela:

QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS, de Nat King Cole

Siempre que te pregunto
qué, cuándo, cómo y dónde,
tú siempre me respondes
quizás, quizás, quizás.
 
Y así pasan los días,
y yo desesperando,
y tú, tú contestando
quizás, quizás, quizás.
 
Estás perdiendo el tiempo
pensando, pensando;
por lo que tú más quieras
hasta cuándo, hasta cuándo.
 
Y así pasan los días,
y yo desesperando,
y tú, tú contestando
quizás, quizás, quizás.

Imagínense que Philip Marlowe fuera meteorólogo. Imagínenselo, con toda su intuición y su experiencia, llegando por la mañana al Instituto Nacional de Meteorología (si es que acaso existe un organismo así). Allí le tendrían un nuevo caso preparado. ¿Va a hacer sol el día tal del año tal?, porque saberlo nos es de suma importancia. Philip Marlowe, rodeado de informes estadísticos, de probabilidades que soslayan la verdad, acabaría llorando de desesperación en la mesa de su despacho. La meteorología es así de cruel. Al fin y al cabo, todo meteorólogo con sentimientos debería acabar suicidándose.

Nat King Cole y la meteorología nos hablan de lo mismo: en la ciencia moderna, la búsqueda de la verdad ha sido sustituida por la estadística. Decía más arriba que estoy desconsolado, y es porque mi capacidad para tener convicciones es prácticamente nula y esta novela no me ha dado mejores expectativas. Esa es la contundente virtud de La investigación. Lo que podría ser una novela fallida dentro del género negro tradicional, se convierte en un postulado revelador para los amantes del género. Solemos suponer con demasiada frecuencia que se puede llegar a la verdad de los hechos a través de la investigación adecuada. Stanislaw Lem toma una investigación policial como si fuera un método científico, y nos descubre que solo podemos aspirar a delimitar una probabilidad estadística. En un mundo criminal imaginado por Stanislaw Lem, los investigadores privados acabarán abandonando todas las certezas que consigan reunir, y la mejor orientación no los llevará a ninguna parte.

De hecho, el género policíaco me gusta especialmente el día de carnaval. Cuando los escritores abandonan su atuendo habitual y se visten con un traje negro y exploran las posibilidades de esta prenda. Me gusta, por ejemplo, cuando Friedrich Dürrenmatt se pone el traje negro y se deja los calzoncillos de la filosofía, o cuando Alain Robbe-Grillet se pone el traje negro y se deja los calzoncillos de la nouveau-roman, o cuando, en el caso que nos ocupa, Stanislaw Lem se pone el traje negro y se deja los calzoncillos de la ciencia-ficción. Me gusta mucho, mucho cómo le sienta a este señor el traje negro, y no me importaría bajarle los pantalones.

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6 pensamientos en “Stanislaw Lem cantando boleros

  1. “En un mundo criminal imaginado por Stanislaw Lem, los investigadores privados acabarán abandonando todas las certezas que consigan reunir, y la mejor orientación no los llevará a ninguna parte.”

    Interesante. En “Blanco Nocturno” de Piglia se produce exactamente lo contrario: se enfrentan la intuición y el método científico y ¿adivine quien sale perdiendo?

  2. Tengo Blanco nocturno en casa. Lo compró Elisa el otro día. Me ha picado la curiosidad por su culpa. La postura oficial en mi casa es que a mí no me gusta Piglia. De esta forma suelo meterme con Elisa, del mismo modo que un adolescente habla mal de Justin Beaver para meterse con la niña que le gusta. Si ahora empezara a gustarme Piglia, tendría que aguantar mucho cachondeo por parte de ella. Me encuentro en un verdadero aprieto.

  3. Pues lo tiene usted jodido, caballero, porque “Blanco Nocturno” está bastante bien aunque si dice que Piglia no es lo suyo quizá pueda salir triunfante y victorioso del aprieto. De lo contrario (si le gustase) no se me ocurre otra opción que mentir si quiere evitar ser despellejado entonces y en el futuro.

    A todo esto, me he anotado este de Lem, pero ya veremos cuando le toca.

  4. Jejeje, sí, lo tengo crudo. Por cierto, de esta obra de Lem, dicen por ahí que es una novela fallida. No entiendo por qué.

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