El siglo XIX de Alan Moore

La liga de los caballeros extraordinarios, de Alan Moore

Hace ya varias semanas fui por primera vez al Círculo de Bellas Artes de Madrid. Mola mucho ir a sitios así. En estos sitios uno se siente -todavía más si cabe- amante de las cosas del conocimiento. Mi amadísima Elisa Calatrava dijo un día en casa: “¡Expresionismo alemán, por favor!” Y yo busqué en Internet, y ese fin de semana estábamos viendo una película de F. W. Murnau en el cine del CBA. Así de gratificante es la vida.

Amanecer, de Murnau, ordenó un poco los muebles de mi cabeza. Ustedes saben que yo soy un modernete despreciable. Tendrían que ver el mohín que ponía, en ocasiones, al toparme con el s. XIX. Solía refunfuñar y resoplar. Pero llega un día en el que a los niños empiezan a gustarles las verduras. Mi día llegó cuando vi Amanecer y presencié cómo Murnau se apoderaba de la literatura del siglo XIX para hacer cine. De algún modo lo vi claro: solo se puede ser un modernete tolerable si el juguete favorito es el siglo XIX.

Eso también lo sabe Alan Moore. Debería quedarnos claro porque este señor ha hecho Watchmen, pero también ha hecho From Hell. Y si no somos capaces de trazar la línea entre ambas obras, el propio Moore se encargó de acercarlas con La liga de los caballeros extraordinarios. ¿A que así se ve todo más claro?

Ya teníamos a los superhéroes. Solo había que formar con ellos una pandilla de macarras y mandarlos a partir caras por esas calles del Londres victoriano. ¿Cómo no lo habíamos advertido antes? Todos estos personajes literarios, sutilmente diseminados en distintas obras literarias de distintos autores, solo pretendían ocultar su identidad, porque -ya queda claro- eran, en realidad, los X-Men luchando contra Magneto. Edward Hyde/Lobezno o Srta. Murray/Jean Grey, por poner algún ejemplo.

Superhéroes en el mundo de Baudelaire. Al menos, yo imagino la idea de ciudad de Baudelaire tal y como París y Londres aparecen retratadas en este cómic. ¿Por qué no introdujeron a un tipo con el pelo pintado de verde en busca de absenta? Supongo que porque en 1898 ese tipo ya había muerto. Estoy seguro de que algunos de estos superhéroes habrían hecho buenas migas con él, habrían hablado en los bares sobre esa conciencia de cambio de siglo que, por cierto, se hace tan evidente en las obras victorianas de Moore.

Imagino ahora, de hecho, a Alan Moore guionizando un biopic sobre Baudelaire. ¡Por favor, si hay algún dios de las casualidades absurdas, que escuche mis plegarias! Imagino que Moore utilizaría, entre otras cosas, ese biopic para continuar construyendo esa divertidísima apología del anarquismo que aparece hasta en la sopa. Conspiraciones desde el poder por todas partes, en La liga de los caballeros extraordinarios, en V de Vendetta, en From Hell, en Watchmen. Y la verdad es que le doy toda la razón. Solo nos falta el biopic de Baudelaire para representar al individuo libre.

Eso no lo tendremos. Pero acabo de darme cuenta de que solo he leído el primer volumen de lo que parece una saga de tres partes. Mi felicidad es incalculable. Más aventuras. Más siglo XIX. ¡Oh yeah!

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4 pensamientos en “El siglo XIX de Alan Moore

  1. “Pero llega un día en el que a los niños empiezan a gustarles las verduras.”, jajaja, cierto y luego es un no parar.
    A mi el Amanecer de Murnau me dejó más bien frío. Creo que la segunda parte, en la ciudad, se dilata en exceso, pero eso son manías tontas que me vienen que querer aprovechar mejor el tiempo. Un tiempo que -mire que graciosa forma de enlazar argumentos- se aprovecha inmejorablemente leyendo al buen Moore, como bebiendo un buen whisky en su caso o un Pesquera en el mío. Cuando descubrí esta liga, hace ya demasiados años, no salí de mi asombro en un mes y viví con el corazón en un puño durante años anhelando una segunda parte que tardó en escribirse (no digamos ya en publicarse) y que cumplió sobradamente con las expectativas creadas en la primera. Dependiendo de su sadismo gozará usted o no con la relación entre el hombre invisible y Mr. Hyde en una de las secuencias con el humor mas negro que he visto nunca.

    Un saludo,

  2. Buenísimas tardes tenga usted,

    estoy deseando echarle el guante a esa segunda parte. Aunque creo que el próximo cómic será Predicador. Mi amadísima Elisa Calatrava se está terminando el Antiguo Testamento (es decir, el primer volumen), y se lo está pasando muy bien. Cuando se lo acabe lo tomaré yo, porque no soporto oír cómo se ríe cada vez que lo lee y no poder reírme yo también con lo mismo. ¡Yo también quiero!

  3. Su amadísima parece una mujer sensata y de buen gusto. Predicador no es bueno, es mejor. Divertidísimo tirando a tronchante. Yo tengo la serie sin terminar, que conste, porque soy un indisciplinado y lo dejo casi todo a medias. Es mas, ni siquiera recuerdo si llegué a comprar los últimos números… Da igual. Disfrutará.

  4. Pingback: Alan Moore en Bola de Dragón « Miedo a la literatura

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