Hagamos un Teletienda para Stanislaw Lem

Magnitud imaginaria, de Stanislaw Lem

 

Borges ya no está solo, al menos no en mi confusa idea de lo que es o debería ser Borges. Para mí, Borges ya no puede ser el único en ser Borges después de leer a Stanislaw Lem. Ahora está Jorge Luis Borges y está Stanislaw Lem. Y cualquiera de los dos me sirve para ilustrar lo que antes predicaba de Borges en exclusiva. Ahora, el paradigma ha ampliado su catálogo, como si se tratase de la última novedad de un Teletienda al que nos enganchamos todas las noches cuando todos se han ido ya ha dormir.

¿Y cuál es esa naturaleza borgeana que creo haber encontrado en otros planetas? Pues no lo sabría decir. Pero, como alternativa, se me ocurren cosas sobre Stanislaw Lem.

Hace tiempo, hablé en otro post de la posibilidad de una Literatura de Alto Rendimiento (o LAR en sus siglas habituales), solo practicable por autores como Lem, Borges o Ende. La literatura de alto rendimiento consiguió sacarme de un bache espacio-temporal provocado por mi mala organización y un sinfín de tareas. Ahora, más allá de esta indudable cualidad práctica de la literatura representada por Lem & Co, me veo abocado a insistir en otra de las cualidades fundamentales de su literatura: el placer; el placer y sus extrañas características cuando se trata de una obra como Magnitud imaginaria.

Uno disfruta leyendo por varias razones. Por ejemplo, cuando uno lee a un tipo que es notablemente más listo, uno disfruta muchísimo si consigue seguirle el hilo y si al final uno adopta alguna nueva idea capaz de cambiar una escala de valores. Eso es disfrutar hasta reventar de gusto. También disfruta uno cuando encuentra en un texto una serie de técnicas narrativas que nos hacen pasar la tarde como en una montaña rusa. Uno, al fin y al cabo, busca encontrarse con situaciones que lo hagan flipar hasta decir basta. Uno lee y lo pasa bien, a veces por unas cosas y a veces por otras. Pero con Stanislaw Lem nos encontramos ante uno de esos casos de los anuncios de Teletienda, esos que te dicen: “¿por qué renunciar a lo que te gusta cuando puedes tenerlo todo en uno?”.

Magnitud imaginaria sería el producto estrella de Teletienda, anunciado por una Cindy Crowford siempre hermosa gracias a la ingeniería genética. Y un realizador malhumorado repetiría una y otra vez los mismos planos. Solo a veces le dedicaría un primerísimo primer plano a la comisura izquierda de los labios para recordarnos que ahí hay un lunar que podría haber sido descrito por Stanislaw Lem con precisión científica. Los hechos serían más o menos así si consiguiéramos hacernos con el guión de este prodigioso spot publicitario:

PLANIFICACIÓN AUDIO/TEXTO
P.G.: Cindy Crowford aparece trabajando en un laboratorio. Viste bata blanca y gafas de protección. Música de fondo.
P.A.: Realiza un experimento con un mechero bunsen. Parece sentirse acalorada y se quita la bata y las gafas. Debajo lleva puesto un bikini. Música de fondo que desciende mediante un suave fade out.
P.P.: Mira a cámara. C.C.: Hola amigos, el secreto de una supermujer como yo está en fomentar una mens sana en un corpore sano.
P.M.: Saca Magnitud imaginaria y lo muestra a cámara. C.C.: Y para cultivar el espíritu, no hay nada como leer a Stanislaw Lem. En este conjunto de prólogos a libros inexistentes, cualquier lector podrá disfrutar en poco tiempo de varios libros imposibles.
P.D.: Portada del libro. C.C.: Adéntrese en una de las mentes más brillantes del s. XX, capaz de guiarnos por los caminos de la ciencia y la filosofía a través de la ficción más delirante.
P.G.: Abre Magnitud imaginaria y se sumerge en la lectura con las piernas cruzadas. Voz en off: Efectivamente, Stanislaw Lem es la opción más completa. Otros escritores intentarán satisfacerte, pero no te arriesgues a quedarte a medias; con Stanislaw Lem abarcarás todo el placer que la lectura es capaz de dar.
P.P.: Mira a cámara e introduce el libro dentro de plano paulatinamente. C.C.: Recuerda, ¿por qué renunciar a lo que te gusta cuando puedes tenerlo todo en uno?
P.D.: Lunar de Cindy Crowford en la comisura izquierda de unos labios sonrientes. Jingle de Teletienda.

 

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11 pensamientos en “Hagamos un Teletienda para Stanislaw Lem

  1. Al leer Borges 6 veces en tu primer párrafo, se produjo en mí un sospechoso impulso por comprar este libro. ¿Acaso es un truco publicitario o sólo tengo una semana difícil? Espero no decepcionarme (es que el comentario despreciativo de JG tampoco ayuda mucho)

    ¡¡Debo dejar de comprar libros que me recomiendan!!

  2. Lo añado, pues, a la saca de los libros por leer. 😉
    Ves! Para eso sirve teenr un colega cultureta que lea estas cosas, luego te dice qué o qué no vale la pena. Es como una criba. (Lo de cultureta sin mala intención, eh?)Yo estoy ahora con un clásico del Steampunk. 😉

  3. Supongo que será deformación estudiantil, pero todo lo que escribo parece un anuncio publicitario, jejejeje. Damián, este tío escribe sci-fi, seguro que te gusta si no lo has leído. Marc, decir Borges a menudo siempre viene bien, Borges, Borges, Borges, Borges, jejeje, a ver si así le metes mano a Lem, a Lem, a Lem, a Lem.

    Un saludo a los dos.

  4. Gracias, Daniel, por la entrada. Es una de las más graciosas, impactantes, chulas y especiales que se han dedicado a este libro y a este autor. En 2011 publicaremos tres libros (tres) de Lem: La investigación, en brevísimo; Solaris, tras Sant Jordi; y Golem XIV, en otoño.

  5. Pingback: sigueleyendo.es

  6. Hola señor Redel, qué bueno que le haya gustado la entrada! Como ha podido comprobar, yo me lo he pasado pipa leyendo a Lem. Los dos títulos que he leído de él han sido de Impedimenta, así que se puede decir que, en parte, usted me ha descubierto a este autor, y se lo agradezco mucho. Un saludo.

  7. Qué curioso. Hace unos días un amigo me hablaba de otros amigos suyos que habían montado una web llamada sigueleyendo, que si quería ofrecerme a colaborar y cosas así.
    También hace unos días leí el interesantísimo post sobre Gog en Célinegrado y así se lo dije y me comprometí a leerlo. Hoy, recomendano esa entrad me encuentro con su mensaje allí y me trae aquí y me encuntro un trackback a sigueleyendo. Internet es un pañuelo.

    Pero yo venía aquí a hablar de un libro. Magnitud Imaginaria lo leí el año pasado en la excelente edición de Impedimenta y me dejó la misma sensación: estaba frente un texto que bien pudiera situarse del lado de cualquier Borges (aunque algún relato se me hizo demasiado largo y detallista superando con creces lo que yo espero de prólogo). El libro es fantástico; la idea planteada por Lem (prologar los libros que no existen) está brillantemente desarrollada.

    Por cierto, tiene usted un blog muy interesante.

  8. Hola, Internet es un pañuelo y un lugar extraño lleno de ¿serendipias? Así le llamaban a eso de encontrarse con lo que uno no espera, ¿no? Me alegro de que le gustara Lem. Los textos más largos del libro, más que prólogos, yo los entiendo planteados como estudios introductorios, así que no me importó demasiado que se extendieran. ¡Qué grande es este señor! Un saludo.

  9. Pingback: Primerizo y abrupto Lem | Miedo a la literatura

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