Enrique Vila-Matas y la nefrología

Doctor Pasavento, de Enrique Vila-Matas

Por fin puedo hablar de Enrique Vila-Matas. Lo haré esta mañana y punto. Todavía no cerraré el ciclo de mi mes de septiembre, pero hablar de Vila-Matas ahora me ayudará a contarme a mí mismo la historia de mi riñón único.  Durante este mes y medio, he tenido que ser consciente todos los días de que a un lado iba mi riñón izquierdo y al otro lado iba Doctor Pasavento, justo ahí, en el flanco derecho, sustituyendo una desaparición con otra. ¿Le importa, señor Vila-Matas, si hago de su libro un riñón derecho durante estos días? Porque de lo contrario mi riñón único será el centro de todas las miradas, mi lado izquierdo. Mi riñón hipertrofiado que pretende asumir el trabajo de aquel otro que ha decidido desaparecer. Mi riñón biopsiado. Ojalá el Doctor Pasavento hubiera sido nefrólogo, me hubiera ahorrado muchos quebraderos de cabeza. A mí y a todo el equipo médico. Los celadores y las enfermeras sonreían cuando el paciente leía a un tal Doctor Pasavento ¿y quién es ese? mientras recibía mi dosis de hierro intravenoso. Era divertido, porque su libro, señor Vila-Matas, me ayudaba a mí también a parecerme a otro, quizá a un paciente preocupado por su nueva enfermedad que intenta saber más consultando un manual de medicina. En cambio, yo soy un enfermo despreocupado. El Doctor Pasavento hace lo suyo por desaparecer y yo hago lo mismo en la cama de un hospital. Al día después de la biopsia, cuando me dejaron volver a levantarme, yo daba pequeños paseos por la habitación como un Robert Walser que todavía no dominara la paciencia. Volvía a tomar Doctor Pasavento, y me reía de usted y de mí mismo, señor Vila-Matas. ¡Tanto empeño en desaparecer y lo único que ha logrado es hacerme compañía! Yo no he leído su libro, he sido acompañado por él. Por eso este post lo escribo ahora, porque uno no le puede dedicar un mes entero a Doctor Pasavento, a no ser que uno se sienta cómodo teniendo el libro cerca e imaginando que se trata de mi doctor y que es un nefrólogo.

Bien, vayamos por partes y aclaremos todo esto. Parece ser que mi diagnóstico es glomerulonefritis membrano proliferativa, y ya estoy en tratamiento. ¿Pero qué pasa con Doctor Pasavento? ¿Puedo decir algo de él después de haberlo tenido persiguiéndome todos estos días? Voy a ser un poco descarado, señor Vila-Matas, y me voy a tomar ciertas libertades. A mí me gustaría que usted leyera Niño hipotético, esa novela que escribí hace tiempo y que con mucha dificultad se encuentra en las librerías. Esta novela es una historia tan obsesionada con la desaparición que ni siquiera el propio objeto-libro escapa a esa tendencia, jejeje. ¿Quién ha visto alguna vez Niño hipotético en las estanterías de una librería? Yo todavía no. A Simón Levi le pasa un poco lo que al Doctor Pasavento, pero solo un poco. Los dos emprenden su gran proyecto de desaparición, y a los dos les ocurre lo mismo. Tanto empeño en desaparecer los convierte en un auténtico coñazo, en dos pesados con su erre que erre. Todo el día queriendo desaparecer, y quejándose, y haciendo lo posible sin llegar a nada. Lo digo de Simón Levi y lo digo del Doctor Pasavento. Y, sobre todo, lo digo ahora porque entre la escritura de mi novela y la lectura de la suya me topé con una tercera novela que bien podría ser el manual definitivo de la desaparición del sujeto. Hablo de Un hombre que duerme, de Georges Perec. ¿Había pensado usted en esa novela como modo ideal de desaparición, señor Vila-Matas? Como yo la encontré a posteriori, después de escribir sobre Simón Levi, ya no podía hacer mucho ni decir nada. Para mí fue algo así como quien se tira toda la vida diciendo que va a dejar su trabajo porque ya está harto, y al final es su compañero quien tiene cojones de dejarlo de verdad e irse con una ONG a Asia por tal de romper con todo. Así llegó el personaje de Perec, a desaparecer con un par de huevos y a dejarse de monsergas.

¿Qué hace uno con todo esto? No lo sé. Voy a tomarme las pastillas.

 

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15 pensamientos en “Enrique Vila-Matas y la nefrología

  1. La desaparación, el autor transparente y la obra como único rastro: gran tema, sin duda.
    Se me ocurren pocos compañeros de convalecencia mejores que Vila-Matas.
    Recupérese.

  2. ¿Sí?, ¿Dónde? Precisamente ayer encontré, por primera vez, mi novela en una librería. En La Casa del Libro de Madrid. Me pareció estar viendo un poltergeist metaliterario. Extraño suceso. ¿Me habrá leído alguien en alguna parte?

  3. En la librería Elkar (Calle Comedias) de Pamplona, al menos tres hermosos ejemplares. Tuve uno en mis manos, pero acabé decidiéndome por otros. Lo siento. No le llegó el turno, pero le llegará.

  4. ya tenemos en marcha la obra de teatro Pasavento con el Pasavento ya no estaba incluso, muy recomendable segunda parte que en España no sé por qué no ha promocionado Quique Vila.

  5. Querido Ignacio, me alegra saber que valoró la posibilidad de concederme un turno. Llevarse la primera novela de un autor desconocido no es fácil. Yo soy el primero al que le cuesta un montón dar ese tipo de oportunidades. Por curiosidad, ¿por qué título se decantó finalmente? Lo pregunto para poder consolarme y saber que si no me leen es porque los lectores siempre eligen libros mejores, jejejejeje.

    En cuanto a lo que comenta Jesús Garrido, ¿a qué obra de teatro se refiere, caballero?

  6. Jajaja. Peligroso no, más bien divertido. Si es un autor que me gusta mucho, me sentiré extrañamente orgulloso de estar en un segundo plano. Si es un autor al que detesto, siempre puedo autocompadecerme y hacerme creer que algún día alguien se fijará en mí, jejejejejeje. Divertido, siempre es divertido.

  7. Muchas gracias, señora. Mi riñón es la única parte de mi cuerpo que tiene aspiraciones de superhéroe, jeje.

  8. Bueno, Daniel. Espero que no te importe saber que el libro elegido fue uno que llegó a mi conocimiento a través de tu blog, mira tú que cosas. Pensarás que te lo digo para no herir tu orgullo, pero no es así. La sucesión de acontecimientos que me llevaron a elegir Las teorías salvajes de Pola Oloixarac fue la siguiente: en algún lugar, no lo recuerdo, leí la famosa lista de los 22 hispano-escribientes de Granta, la mayoría de los cuales me resultaron desconocidos. De entre todos ellos me llamó la atención aquel nombre tan exótico. El destino quiso que por esas mismas fechas un amigo me hablara de tu blog, de título también sugerente, en el que encontré tu texto sobre ella. Supongo que no tengo que explicarte qué sucede cuando se dan esas conexiones.
    En la librería, sopesando ambos ejemplares, la imagen de Pola, digamos, tuvo un mayor peso en la decisión. Sé que me comprendes, aunque tienes razón en que perdí la oportunidad de ser el primero en llevarme la primera novela de un autor desconocido.
    Yo también te deseo un pleno restablecimiento.

  9. Querido Ignacio, jejeje, no sabe usted cuánto disfruto conociendo estas pequeñas intrahistorias relacionadas con Niño hipotético. Se las agradezco de todo corazón, en serio. Pola Oloixarac me parece una elección buenísima, yo hubiera hecho lo mismo. Esta señora está hecha un crack de la literatura (yo, al menos, soy un modernete, es lo único que me asemeja a ella, jajajaja). Por otro lado, me hace muy feliz que mi blog ayudara a que Oloixarac llegara a sus manos. Eso quiere decir que mis posts no solo ayudan a construir mi historia personal de la lectura, sino que traen algo más. Un saludo!

  10. Llego aquí por un conexión extraña de palabras ligada a Vila-Matas, luego de divertirme con el texto (hasta ahora creía que los libros en estas situaciones hacian un papel de compañeros pero es la primera vez que veo que alguien le asigna el papel de riñón). Luego veo en los comments a Jesus Garrido que fue el último que comentó en mi blog hace unos dias. Y unas menciones a Pola Oloixarac, a la que vi el otro día y comenté algo también sobre ella.

    Pues sí, las conexiones en internet es algo de lo más común, no en vano esto funciona a base de links. Me quedé con la curiosidad de echar un vistazo a ese Niño hipotético. ;D

  11. Jejeje, sí los links nos ayudan a mantenernos en contacto unos con otros. ¿Habrá algún link que le lleve a usted hasta Niño hipotético? Hasta el momento, Niño hipotético solo consta de los links de este blog para ser visible. ¿A quién se le ocurre ser un “joven autor español vivo”?

    Un saludo.

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