La gran boca de Alan Moore

V de Vendetta

Para que ustedes lo sepan, se me da verdaderamente bien hablar y hablar sin tener ni idea de lo que estoy hablando. Me gusta pensar que no lo hago porque quiera fingir ser un entendido en las materias que me son extrañas, sino porque solo lo que me resulta extraño despierta mi interés y me hace hablar.

Por lo tanto, soy un bocazas. Pero Alan Moore es otro bocazas. Alan Moore tiene una boca más grande que la mía, y un aliento que nos hace levitar con un cómic de kilo y medio en los brazos. Por suerte, él tiene algo que decirnos. Y en lugar de escritor de cómics podría haber sido director de márketing de una gran empresa de gel de baño y seguiría teniendo cosas importantes que decirnos. Alan Moore también podría haber sido Leonardo da Vinci, con esa barba podría haber sido cualquier cosa.

Me gusta hablar de lo que me resulta extraño y por eso debería comenzar a hablar sobre el cómic, pero me gusta mucho más hablar de Alan Moore e imaginarlo en situaciones graciosas. No es para menos, V de Vendetta no es para menos. Voy a decirlo ahora, antes de que me arrepienta:

Alan Moore es Dostoyevski.

¿Nadie se había dado cuenta? Con esa barba podría haber sido cualquier cosa. Quiero que quede claro: Alan Moore tan solo podría haber sido Leonardo da Vinci, pero sin embargo es Fiodor Dostoyevski. No me cabe duda. Siempre he defendido que Dostoyevski es un alienígena, y que el Realismo psicológico solo se puede escribir desde una posición extraterrestre. Pero dejemos esto para cuando hablemos del antiguo Dostoyevski, del que decidió esconderse bajo una máscara rusa a lo Men in Black. Ahora hablamos del recién llegado, del advenimiento. Por su procedencia humilde, al advenimiento se produjo en el mundo del cómic. Quizá si hubiera pertenecido a una familia inglesa adinerada, se hubiera convertido en ingeniero de Fórmula Uno, así habría confirmado su tendencia da Vinci.

V de Vendetta no hace más que confirmar lo que ya pensé leyendo From Hell y Watchmen.  Ante todo, Alan Moore es un ideólogo y un estratega. Alan Moore no puede mantener la boca cerrada, porque él tiene un discurso en forma de pez rémora. En sus obras, los dibujos de cualquiera de sus colaboradores se convierten en un ensayo. No son un mero método de representación, sino que adquieren un carácter de exposición, del mismo modo que ocurre en un museo cuando un determinado número de objetos se organiza de una forma concreta formando un posible recorrido. Los dibujos que diseñan los colaboradores de Alan Moore siempre aparecen vampirizados por la ideología Moore y, por tanto, organizados por el discurso Moore. ¿Esto es siempre así en el cómic? No tengo ni idea.

Esta organización de la imagen, provocada por  el discurso ideológico que siempre imprime Alan Moore, es lo que nos lleva a su caracterización como estratega. Alan Moore siempre acaba teniendo un plan, por eso me lo imagino proclamando a sus dibujantes la frase que el Coronel John “Hannibal” Smith siempre repetía al resto del Equipo A: “Me encanta que los planes salgan bien”.

Porque, afortunadamente para todos los lectores posibles, a Alan Moore los planes siempre le salen bien. Siempre da con la estrategia para que sus guiones y las viñetas hagan ¡click!. En la lectura de las obras de Moore siempre he tenido la misma sensación: todo se desarrolla con un ritmo perfecto que hace que ambas partes encajen. Para mí está claro que sus estrategias siempre se basan en el ritmo, en esa pulsión que te desliza de un punto a otro de la página sin que te des cuenta, hasta que en la esquina inferior derecha tomas conciencia del balanceo.

Por esto, Alan Moore es tremendamente conmovedor. No importa que nos hable del apocalipsis, que nos plantee una distopía, que nos dé la vara con el anarquismo, o que nos revele una conpiración masónica en el Londres victoriano. A mí siempre me dan ganas de abrazar a este señor. Por ejemplo, en V de Vendetta (que se supone que es la obra que hoy me traigo entre manos) el personaje de V, un terrorista/anarcohéroe, es un tipo que no deja de sonreír gracias a su máscara y que ya lo quisiera yo como hermano mayor con el que quedarme charlando en dos camas litera hasta altas horas de la noche.

Si no lo han visto nunca, ¿cómo se imaginan a Alan Moore? Aquí les dejo un vídeo en el que una entrevista le sirve para tejer un largo monólogo (esta vez sin viñetas, esta vez él mismo da la cara y nos muestra su gran boca).

 

 

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8 pensamientos en “La gran boca de Alan Moore

  1. De nada.

    Yo también descubrí esta entrevista en un blog. Me parece un documento imprescindible.

    Un saludo.

  2. Buenas! Ayer terminé de leer V de Vendetta y estaba buscando imágenes en la red para ilustrar lo que será mi reseña cuando he topado con tu entrada. Sencillamente genial tu visión del señor Moore, y, aunque no he leído gran cosa suya (Watchmen y V, estoy a la espera de que me dejen From Hell, pero tardará un poquito) estoy de acuerdo con lo que dices de él. Dostoiveski? No lo había pensado… quizá… jaja!

    Me ha gustado mucho tu entrada, te seguiré la pista. ¡Besines!

  3. Hola, bienvenida a este blog. Estoy seguro de que From Hell te encantará. Todo el rollo ese que digo sobre cómo el discurso de Moore vampiriza los dibujos se ve muy bien en ese cómic, la textura de los dibujos de From Hell parece ir formándose a partir del tono de las palabras de Alan Moore. Es impresionante.
    La verdad es que yo soy un completo ignorante sobre el mundo del cómic. He llegado a Alan Moore a través de la literatura, porque Alan Moore es capaz de encaminarme hacia ella en cada cómic.
    Por cierto, échale un vistazo al vídeo que adjunto en el post. Es buenísimo ver al tipo este contando su visión del mundo. Es impagable.

    Un saludo. Hasta otra.

  4. Buenas!! Sí, vengo de pascuas a ramos, qué se le va a hacer… jeje. Yo tampoco soy una gran entendida en cómics… empecé hace relativamente poco a leerlos y no sigo series mensuales (a excepción de los cómics de La Torre Oscuro, por frikerío Stephenkingero total), así que… tampoco es que pueda hablar muy mucho de cómics.

    Te recomendaría The Sandman, de Neil Gaiman… es una auténtica maravilla, y no sólo como cómic, sino como obra en general.

    Nos leemos!

  5. Sí, he oído hablar mucho de Sandman. Algún día caerá en mis manos. Gracias por la recomendación. Un saludo.

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