Cinco condiciones para hacer cine OULIPO

Cinco condiciones

Cinco condiciones

Imagino a Lars von Trier leyendo un buen día en su casa  Ejercicios de estilo de Raymond Queneau. Lo imagino, la noche de ese mismo día, tomándose unas cervezas con sus compis en el bar donde suelen reunirse. Esa noche, comenzarán hablando de cine y acabarán del mismo modo, pero a la tercera cerveza a Trier se le ocurrirá hablar de los procedimientos OULIPO, de la filosofía OULIPO, de todo lo que Georges Perec y compañía hicieron en la literatura y de que ellos podrían trasladarlo al cine de alguna forma. Quizá eso ayudó a que naciera el cine dogma. O quizá fue de otro modo muy distinto. No lo sé. Esto me lo acabo de inventar. Ahora no voy a hablar de cine dogma, así que no es necesario que sigamos por aquí.

Pero he imaginado así a Lars von Trier porque anoche volví a ver Cinco condiciones. No es una película dogma, pero, en cierto modo, es una película OULIPO. Cinco condiciones es una película que no puede ser firmada por Lars von Trier, porque trata sobra los obstáculos que éste le impone al realizador Jorgen Leth, trata sobre una obra anterior de Jorgen Leth y sobre el proceso de trabajo de Jorgen Leth; pero, del mismo modo, tampoco puede ser firmada por Jorgen Leth, porque Lars von Trier es el catalizador de toda la película y el que decide, al final, qué vemos y qué no vemos sobre el propio Jorgen Leth.

Lo más extraño de todo es que Cinco condiciones es un documental. Un documental que funciona de forma distinta si creemos que es verdadero o si optamos por entenderlo como una ficción. Un documental ambiguo y desconcertante. Me explico:

1)      Quiero pensar que el documental es verdadero: entonces pienso que Lars von Trier tiene una cada dura impresionante para pedirle a otro director que rehaga repetidas veces una de sus obras para analizar su modo de hacer cine. Mostrándonos, además, el work in progress y privándonos de la obra original y de los remakes, como si todo eso ya fuera conocido por todos.

2)      Quiero pensar que el documental es falso: entonces pienso que Lars von Trier tiene una cara dura impresionante por montar semejante artificio donde él pueda hacer de Productor poderoso, cruel y despiadado que atormenta a otro director que bien podría ser su alterego. El producto final no importa, lo único interesante es el desarrollo de la gran broma.

Ambas posibilidades me parecen geniales y, en cierto modo, ambas me parecen compatibles. Esta película es como cuando Borges se dedica a meter citas en sus cuentos que no son del todo apócrifas. Esta película también es como cuando Borges toma una obra que no existe y se refiere a ella para construir su propia obra. En el caso de Cinco condiciones, la película de Jorgen Leth, The perfect human, sí existe. Eso poco importa, porque el proceso que se desarrolla a partir de este corto convierte una obra terminada en una simple premisa para algo mucho más grande:

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