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Yo le pido a Lázaro Covadlo y él no me da lo que me gusta

junio 27, 2011

Criaturas de la noche, de Lázaro Covadlo

Creo que he de comenzar hablando de las faldas de mi madre. Ella siempre dice que, cuando yo era pequeño, me pegaba a ella, cogía el borde de su falda y lo frotaba con los dedos. Mi madre tenía más cosas que hacer que la de estarse quieta esperando a que me aburriera del tejido, así que mi fruición siempre tenía un final. Me gustaban las texturas de sus faldas, eso sí lo recuerdo. Aunque a día de hoy todavía no sé hablar de la textura de las cosas. Sé que para mí es lo más importante cuando leo un texto literario. No sé si esa idea de textura tiene que ver con el estilo, con el tono, con el ritmo. No lo sé, cuando hablo de texturas acabo hundido en una confusión terminológica. Aun así, cuando hablo de texturas suelen entenderme; siempre hago esfuerzos por explicarme.

La textura de Criaturas de la noche, de Lázaro Covadlo, no me gusta. Ahí quería llegar yo, sencillamente. A lo mejor podría ser más simple y decir que no me gusta cómo escribe, pero entonces quizá tendría que dar razones y, la verdad, no se me ocurre ninguna. Quizá hay un tono jocoso y un desenfado que llegan a parecerme chabacanos. A lo mejor me ha caído mal que uno de los protagonistas sea una pulga. Pero aventurarme a confesar esto es injusto. La culpa, en realidad, es mía. O más bien de mis expectativas. Yo estaba esperando una versión actual de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde y me he encontrado con una versión sofisticada de Mortadelo y Filemón. Esto, nuevamente, es injusto por mi parte.

Lo peor de todo es que, abstrayéndola, me interesa mucho la idea. El uso del doppelgänger como método de dominación, como instrumento político. La función política del doppelgänger, ya que este nos representa y nos dice qué hemos de hacer. O incluso podemos ir más allá: la función biológica del doppelgänger como elemento parasitario de nuestra actividad vital. La idea tiene su miga, y me ha jodido mucho que proceda de un pan que no me gusta.

Para colmo, eso mismo que no me gusta de esta novela lo he visto en otro sitio. Y no recuerdo dónde. No recuerdo con qué obra tuve la misma sensación. Me viene a la cabeza un nombre, pero no lo diré, porque entonces llevaría mi injusticia a un grado que no soy capaz de permitirme.

A estas alturas, acabo de darme cuenta de que me veo incapacitado para hablar sobre Criaturas de la noche. No puedo hablar sobre lo que yo quiero acerca de este libro, porque el propio libro me lo impide. Sería un despropósito. Mejor lo dejamos así.

2 comentarios dejar un →
  1. febrero 23, 2012 11:55 pm

    Buenas noches. ¿Cuál es su intención con este comentario, al leerla no la encuentro?

  2. Daniel Espinar Enlace permanente*
    febrero 26, 2012 8:42 am

    Buenos días,

    mi intención con esta reseña es la de expresar la opinión que me ha suscitado esta novela. Así de sencillo, ya ve usted.

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