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Georges Perec dirigirá El Bulli Foundation

enero 27, 2011

Lo infraordinario, de Georges Perec

 

El otro día vi una noticia en televisión donde un experto en ecosistemas contaba que había estado colaborando con un chef español de alta cocina. El científico comentaba su experiencia aplicando sus conocimientos a la elaboración de comida. Entonces lo vi claro. Comprendí que Ferran Adriá y todos los cocineros que siguen su misma tendencia, todos ellos, son epígonos de Georges Perec y la OULIPO. La OULIPO, por fin, al alcance de nuestros paladares. Georges Perec dirigirá El Bulli Foundation. De eso no me cabe duda.

En Lo infraordinario ya se ve claramente que esto ha de ser así. Hay una prueba irrefutable, alguien ha de exclamar airadamente delante de un plato de nouvelle cuisine, un cuadro de Jackson Pollock y Lo infraordinario sendas oraciones: A cualquier cosa le llaman cocina / pintura / literatura. En todo esto hay un mecanismo que hace que todo cuadre, al menos dentro de mi cabeza.

En la Historia de la literatura ya tenemos un montón de obras que tratan sobre las “grandes cuestiones”; Perec pretende llegar a las mismas cotas literarias buceando hacia el lado contrario hasta tocar fondo, busca lo literario en todo aquello que suele ser un lugar interregno de la literatura, abre campos de acción en capas donde la narración no suele detenerse demasiado tiempo porque siempre busca propósitos más elevados.

Además, Perec tiene gracia. Perec es amable. Perec es verdaderamente agradable. Digo esto porque uno podría pensar que también es posible detenerse en los mismos puntos que Perec leyendo a Claude Simon, por ejemplo. Así aprovecho y pregunto lo siguiente: ¿alguien que esté leyendo esto me puede decir si se ha terminado una novela de Claude Simon? Una quizá, pero ¿y dos? Por favor, que el audaz que lo haya conseguido lo comparta en este blog. Los demás, afortunadamente, tenemos a Georges Perec.

La idea de describir una calle durante varios años, en la primera parte de Lo infraordinario, podría llevarnos a un análisis del inconsciente óptico de Georges Perec, podríamos citar a Walter Benjamin y todo eso. Pero yo prefiero sacar a colación una canción de Astrud, que para el caso es lo mismo.

ACORDARNOS

Y nuestro bar cerró, hace tiempo que cerró.
En su momento nos dio igual y ahora también
si no fuera porque han pasado los años
y ahora han puesto un Starbucks
y nos da tanta rabia que parece nostalgia.

Así que hemos pasado a la acción
y ahora nos reunimos a ver si groso modo
podemos acordamos de cómo era todo.

La consigna es ésta: hay que rescatar de la nada
algo así como una idea en 3D de aquella sala,
con todos los detalles, escala 1 es 1,
con todo como era, te juro que nos duele la cabeza de acordarnos.

Hemos hecho grupos de trabajo,
uno por habitación,
a mí me ha tocado el baño.

Acordarnos, lo que sea por acordarnos,
haz un esfuerzo y ayúdanos.
Siempre estabas en la barra,
haz memoria y a ver qué sacas.

Y al final, si llegamos al final,
pues muy bien y después, dentro de 10 años más,
nos entrará nostalgia, que es lo que pasa siempre,
y alguien se inventará una historia diferente.

del álbum Tú no existes. Astrud.


Para quien quiera oírla, dejo el vínculo de la canción para Spotify.

Si a mí Astrud me obligara a participar en el proyecto de esta canción acabaría destruyéndome en el plazo más breve. Mi observación/memoria es quizá el proceso mental más defectuoso que me veo obligado a llevar a cabo. Astrud hubiera acabado conmigo. En cambio, Perec hubiera sido el campeón de campeones, el gran amigo de Astud después del proceso de reconstrucción del antiguo bar. A Perec lo hubiera felicitado todo el mundo, y a mí, cuando mucho, me hubieran invitado a una Coca-Cola. ¿No es esta una razón más para admirar a Georges Perec?

 

8 comentarios dejar un →
  1. enero 27, 2011 10:10 pm

    Lástima que no viva, yo lo admiro, y el bulli también.

  2. Daniel Espinar Enlace permanente*
    enero 29, 2011 12:23 pm

    Pero si Perec no está muerto! Yo lo veo en todas partes, como Bruce Willis en el Sexto sentido.

  3. enero 30, 2011 10:59 pm

    No quisiera pasarme de listo. En otro post usted comenta algún libro sobre el holocausto. A mí la descripción de la antigua calle familiar de Perec y su transformación en el tiempo me pone la carne de gallina. Perec no dice nada del Holocausto ni de las deportaciones, pero describe las fachadas detrás de las que vivieron y trabajaron personas que ya no están y sus casas y negocios fueron sustituidos por otros. Conocemos la biografía de Perec. Seguramente que, sin nombrar las deportaciones, ese relato cuando se publicó abochornaría a algunos de sus compatriotas. Eso sí, con una sonrisa agradable, porque ¡C’est génial!, como dicen por allí.
    También debía de ser genial probar (o experimentar creo que se dice) el Bulli, aunque en su programa de TV se exceden una pizca (una pizca bastante gorda) con el diseño, algo indigesta para mi gusto. Lo que he probado de Perec no es nada indigesto.
    Un saludo

  4. Daniel Espinar Enlace permanente*
    enero 31, 2011 7:15 am

    Pues a lo mejor lleva usted razón. Quizá, de un modo sutil y soterrado, está narrando las cicatrices del holocausto a medida que describe fachadas. No lo había visto así. Gracias por su punto de vista. Un saludo.

  5. observador Enlace permanente
    febrero 1, 2011 6:16 pm

    El Bulli Foundation… empiezan bien para dar ejemplo de sostenibilidad: Edificando dentro de un parque natural donde la legislación actual no lo permite. Claro, a ellos les han modificado la ley a medida. Que país !!!

  6. Daniel Espinar Enlace permanente*
    febrero 1, 2011 6:41 pm

    Hola, ¿van a hacer eso? Eso los acercaría dolorosamente a una cadena hotelera o cosas así.

  7. Batalla de Farsalia Enlace permanente
    febrero 15, 2011 11:45 am

    No sólo me he acabado uno de Simon, sino que ya son 4.
    - La Ruta de Flandes
    - La Hierba
    - El tranvía
    - Las Geórgicas

    y tengo en la estantería 3 más.

  8. Daniel Espinar Enlace permanente*
    febrero 15, 2011 12:20 pm

    Disculpe la expresión, pero me siento obligado a clamar lo siguiente: ¡Ole sus huevos! No es mi intención ser grosero, todo lo contrario, es un gesto de admiración infinita hacia sus logros con Claude Simon. Su estantería, además de libros, merece trofeos al lector capaz y talentoso. Un saludo!

    Por cierto, ¿y qué tal lleva usted a Perec?

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